El 10 de julio de 2007 a las 7 horas iniciamos la excursión Zaragoza-Guarrinza pasando por Ayerbe, Puerto de Santa Bárbara y Puente la Reina, tomando la N-240 dirección Hecho. Antes de llegar a Embún, el río Aragón Subordan nos acompañará hasta los llanos de Guarrinza. Pasadas las villas de Hecho y Siresa vimos el campamento juvenil “San Juan de Dios” en plena actividad. Por la boca del infierno, la carretera impone prudencia. Llegamos a Guarrinza dejando atrás la Selva de Oza sin asimilar en su totalidad los matices de verdes.

Aparcamos el todo terreno al lado del antiguo cuartel de carabineros, en tiempos azote del contrabandista, hoy convertido en ruinoso urinario. A las 9.50 h. iniciamos la marcha por una senda muy marcada dirección Zuriza. Senda muy pendiente y en muchos tramos ocultada por un bosquecillo de hermosos helechos que con la humedad y el calor (21º) se hace la marcha fatigosa. Superada la primera elevación, el camino se asoma por una serie de lomas y una brisa nos recibe aliviándonos del calor (14º). La alfombra que forma la tasca con abundantes florecillas de todos los colores y formas es como una promesa de un día festivo a pesar de la meteorología. El grupo se empieza a estirar, formado por cinco unidades: Maria, Javier, Jesús, Tomás y Esteban (el abuelo). Esteban es llamado así no porque sea su alias, sino por su avanzada edad.

Seguimos una senda bien diseñada y sin dejar de ascender. Ahora ya hemos girado dirección oeste y descubrimos el macizo del Txipeta Alto de 2.198 metros, con tres cotas de parecida altura (Petraficha, Qimboa Alto, Pinarete Alto y Anzotillo) su aspecto es de una nave con mascaron y su costado un paredón inmenso, imposible de que sufra un abordaje de nuestra parte. Las grietas y canales de semejante muralla llegan hasta la cima donde la nieve encuentra sombra y decora el costado del barco de piedra. Nuestra marcha nos acerca al collado de Petraficha sin dificultad, pues nos hemos incorporado a la GR-11 que conduce a Zuriza. Son las 12.30 h. cuando llegamos al collado, el viento (10º) hace que nos resguardamos, bebamos y tomemos un poco de alimento sólido. Al mismo tiempo observamos en la falda del Mallo de las Ferreras un rebaño de ovejas (600), sestean enfrente de nosotros en la vertiente de Zuriza, vigiladas por el pastor, escoltado por tres perros fieles con oficio y vocación. Hay que señalar que en este recorrido hay que llevar agua desde la salida pues los regatos, quebradas y barrancos son poco recomendables para beber debido a su escasez. Desde el collado arranca a nuestra izquierda una senda que pronto se borra y hay que caminar sobre hierba muy fronda tomando la dirección de la cumbre que se produce a las 13.20 h. Magnífica atalaya desde la cual vemos en panorámica el Valle de Hecho y Zuriza.

Es el momento de perpetuar la hazaña y todos sacan de sus mochilas los móviles, cámaras analógicas y digitales. A lo lejos se ve el ibón de Acherito de origen glaciar y todos quieren “pillarlo”. Puestos de pie en el extremo de la cima, viendo el desplome de las paredes, se comprende el ejercicio de subir y bajar de manera anónima, superando fatigas y miedos. El descenso se hizo rápido. Las previsiones eran de tormenta y el cielo lo confirmaba. El pastor, también pone en movimiento el rebaño hacia el Valle de Hecho. Javier, por defecto profesional, es el que mas interés pone en que la tormenta nos coja muy abajo. Comienza a llover y Javier y Esteban abren los paraguas, dura muy poco y aprovechamos para parar y comer a las 14.50 h. Y con una temperatura digna del Cantábrico descendemos después de haber intentado hacer siesta sin éxito. Llegamos al coche a las 16.50 h. En el descenso vimos como unas boiras blancas que en forma de lenguas bajaban por la zona de Aguas Tuertas, lamiendo las faldas de las montañas.

No hubo que lamentar ningún daño y el grupo quedó más consolidado a pesar de las “broncas” que montan en el coche María, Jesús y Esteban.