Esta actividad la organizaron los amigos del G.E. Geológicas de Madrid con los que habíamos contactado unos meses atrás. Quedamos en el Hostal Coventosa en Asón, acogedor albergue que se ha convertido en nuestro hogar en todas nuestras salidas por la zona. El viernes por la noche nos juntamos todos y decidimos la forma de actuar al día siguiente. El grupo que formamos fue de cinco personas, Raúl R., Javi, Maut, Arturo y Raúl G. el cual funciono bastante bien durante la travesía.

Eran las siete de la mañana cuando sonaron los despertadores y raudos nos levantamos comprobando que el día amanecía radiante. Después de desayunar emprendimos la marcha hacia la boca de la Torca Tibia; en esta ocasión no fuimos por la vía normal que emplean casi todos los espeleólogos sino que cogimos el coche hasta el alto del puerto del Asón donde nos desviamos por una pista de tierra (apta para casi todos los coches) hasta unas cabañas de pastores donde cogimos el sendero que atravesando el bosque nos lleva hasta la parte alta de las cabañas de El Albeo y desde aquí a la boca, increíble pero cierto en menos de una hora y media y prácticamente cuesta abajo se esta en la Torca. Hay que tener precaución en la época de caza ya en ese bosque se realizan batidas de jabalí.
Una vez en la Boca, que nos costo un poco encontrar, nos preparamos y rápidamente nos introdujimos. Descendemos el primer P-14 que comienza en una pequeña grieta que se agranda conforme se desciende, recorremos un pequeño meandro y llegamos a un P4 que da acceso casi inmediato al primer gran pozo P85, que es amplio y se desciende casi todo en aéreo y realizando un fraccionado a -30 en el cual no puede haber más de una persona, una vez en la base continuamos por un meandro (es la tónica de esta Torca) hasta llegar al P19 que descendemos sin dificultad y llegamos al siguiente pozo P30 que nos lleva a un meandro muy retorcido donde se encuentra una famosa gatera en la cual alguno de nosotros se tuvo que quitar todos los aparatos después de haber hecho varios intentos, el secreto consiste en coger bien la postura pasando más o menos a media altura en posición horizontal con la cabeza por delante, una vez pasado este paso el meandro se hace un pelín más ancho pero empieza a desfondarse llegando a los pocos metros a la cabecera del del siguiente pozo P36 el cual se desciende con la ayuda de cuerda guía ya que hay que abandonar el pozo a media altura, nos costo un poco este descenso ya que la cuerda guía no esta en las mejores condiciones ni de conservación ni de instalación además la maraña de cuerdas que hay en la cabecera dificulta el quitar las cuerdas. Continuamos por una rampa y descendemos dos pequeños pozos P8 que nos depositan en una galería fósil que desemboca en la cabecera del segundo P85, a esta se accede descendiendo entre bloques, este pozo también se hace en dos tiradas, estando la segunda a unos 25 m. de la cabecera en una inclinada repisa en la que estar más de dos personas se hace complicado. Desde aquí se continua por el río hasta llegar a un P-15 instalado con cuerda fija por el que se asciende superando dos fraccionamientos, la parte final del pozo se hace incómoda ya que el tubo se estrecha mucho,al llegar arriba descubrimos que uno de los bloques que había junto al pozo (y que todos pisamos al salir) se movía peligrosamente por lo que intentamos amarrarlo con una cuerda aunque quedo en precario esto avisara a los siguientes que vayan por ahí, casi inmediatamente encontramos otra cuerda que nos permite subir un P-10, descendemos unas rampas (alguna instalada con cuerda) y llegamos a la Diaclasa de los Parisinos (con pocas marcas por lo que hay que extremar la precaución) en la que sufrimos un poco ya que hay gateras estrechas que superar. Desembocamos en el Cañon Rojo donde más de uno empieza a respirar tranquilo ya que caminamos por una gran galería que llega hasta la enorme Sala Rabelais, intentamos no perder el sendero ni los pocos hitos para evitar perdidas y nos adentramos por la 5ª Avenida una gran galería que nos lleva hasta el pasamanos de la Vira de la Araña que se flanquea sin problemas entrando en una zona con varios pozos y desfondamientos que hay que sortear, pasamos por la Fuente de los Macarrones, agrupación de estalactitas por las que cae agua (uno de los pocos puntos donde coger en todo el recorrido) después llegamos a una gran estalagmita (de las pocas que vimos) y que dejamos a nuestra izquierda para descender por una rampa, desde aquí hasta la salida solo hay que atravesar dos laminadores casi en la boca de la Cueva Fresca. Una vez en el exterior descendemos intentando seguir el sendero hasta unos prados vallados donde cogemos el camino hacia Asón, en media hora aproximadamente estábamos en el Albergue.
Una pequeña recomendación; casi todos los pozos de la Torca Tibia se descienden introduciendo la cuerda por un pequeño mallón que hay al final de las cadenas, pues es conveniente comprobar si están bien cerrados ya que nosotros nos los encontramos casi todos abiertos, esto seguramente se produce al quitar las cuerdas ya que al ser el mallón pequeño estas deben aflojar la rosca. También puede costar quitar las cuerdas si se usan de un diámetro grande, nosotros llevábamos de diez y se veía bien pero gusto.