Manolo, un buen amigo de Mallorca, tenía ganas de hacer esta travesía y la organizó junto con dos compañeros suyos, Diego y Salva. Poco a poco nos fuimos involucrando los demás llegando a realizarla siete, los anteriores tres de Mallorca, Oscar que vino en el día desde Pamplona, Pachi y Arturo que lo hacían desde Tudela (Navarra) y Raúl de nuestro Club de Zaragoza.

El viernes por la noche fuimos llegando desperdigadamente al albergue de san Nicolás de Bujaruelo, algunos nos conocimos, cenamos y hablamos de la travesía del día siguiente, a la tertulia que teníamos se unió Antonio, que casualmente estaba siguiendo la GR-11 en su recorrido aragonés, junto con dos amigas, y que se quedo con las ganas de acompañarnos.

Al día siguiente emprendimos la dura subida hacia la boca de la T1 o Grallera del Turbón, eran las diez de la mañana cuando empezábamos a andar y el sol ya no empezaba a dar de lleno, al grupo se movía con gran soltura y en menos de hora y media estábamos tomando un tentempié junto al frescor que salía por la boca.

Antes de las doce ya estábamos instalando el primer P10 que termina en una pronunciada rampa por lo que empleamos una cuerda de 50 m. en doble que nos permitió llegar a la cabecera del siguiente pozo con seguridad, se debe de bajar por esta rampa con cuidado ya que tiene muchas piedras sueltas que caen sobre el P15, este esta equipado con una cuerda guía que nos lleva hasta una ventana intermedia del pozo, donde el viento sopla muy frío, la instalación esta un poco en precario ya que al primero que baja le puede constar un pequeño esfuerzo llevar hasta la dicha repisa. Desde aquí, a través de un pasamanos instalado en fijo, accedemos a la gran rampa que se desciende en tres tiradas, la segunda esta situada en una pequeña repisa a unos cinco metros de la pared izquierda (según vamos rapelando) y la tercera se encuentra en la misma pared izquierda al final de una cuerda en fijo que es la cabecera de un P30 con bastante roce y con gran riesgo de caída de piedras desde la gran rampa; estamos en la bifurcación, desde aquí parten dos galerías una hacía las bocas superiores y otra que continua la travesía hacia Santa Elena, curiosamente las dos tienen sentido descendente por lo que hay comprobar con la topo cual coger. Pronto nos encontramos con un desfondamiento que se baja por la parte izquierda por un P9 con cuerda fija en malas condiciones al igual que la instalación, seguimos por la galería y antes de terminar esta a mano izquierda se abre un pozo P29, desde aquí continuamos por un estrecho meandro en el que descendemos un P9 y que termina en un P30 bastante estrecho en su salida pero que se abre a los pocos metros. Aquí empieza una serie de pasamanos instalados en fijo que remontan un meandro desfondado, a continuación otro pasamanos nos ayuda a descender de nuevo el meandro. Desde aquí continuamos por una cómoda galería en la descendemos tres pequeños pozos (P6, P10 y P12), posteriormente se reduce el tamaño de esta y se llega a la cabecera del P90 que se desciende con ayuda de una cuerda guía hasta una repisa a unos cuarenta metros por debajo (con dos cuerdas de 50 m. llega justo), desde la repisa se sigue por un pozo paralelo -P50- que se desciende en dos tramos, el segundo nos lo encontramos instalado con cuerda fija, y una vez en su base ya es estamos en la Cueva Santa Elena.
Hacemos un inciso en la travesía para poder degustar los manjares que llevamos cada uno en la saca, y también hacemos la buena labor del día recogiendo tres cuerdas abandonadas en el lugar (por su pésimo estado) y las sacamos hasta el exterior.

Nada más comenzar a caminar por la galería nos entra la primera gran duda, en la zona donde hay que descender por unos bloques hacia el cauce del río, nos encontramos una cuerda ascendente en muy buen estado y con una buena instalación, del grupo éramos tres los que ya habíamos hecho la travesía y ninguno recordaba haber tenido que ascender unos seis metros en ese punto además la topo nos daba la razón, en fin al final seguimos nuestros recuerdos y fuimos por el río aunque nos quedo la duda de a donde llevaría dicha cuerda. Esta primera parte de la cueva resulta un poco incómoda ya que hay que ir buscando los pasos entre bloques más o menos estrechos con un constante sube y baja arrastrando la saca por el fondo del meandro, existen varios resaltes que se superan con ayuda de cuerdas fijas en no muy buen estado. después de una gran rampa que se desciende por la izquierda por una cuerda fija llegamos a una galería donde empieza haber más agua y aparecen los primeros pasamanos para evitarla. Como nos parece que no hay excesiva agua decidimos seguir sin colocarnos el peto del neopreno, alguno se arrepintió más adelante, para así no perder mucho tiempo. Llegamos al cruce con la Vía Mojada y empezamos a atravesar un pasamanos detrás de otro llegándonos a mojar hasta la ingle, aunque ninguno de nosotros llego a pasar frío, pues no parábamos y nuestro ritmo era bastante ágil. hay que decir que atravesar estos pasamanos fue una auténtica lotería ya a nosotros afortunadamente no nos toco ya que las instalaciones están de mírame y no me toques y las cuerdas totalmente rozadas con el alma (o lo que quedaba de ella) a la vista, en fin continuamos por el río hasta que encontramos la cuerda ascendente (P20 fraccionado dos veces) que nos subió a las galerías fósiles de la Cueva. La galería comienza a reducir su tamaño atravesamos un pequeño sifón con agua hasta l rodilla y bordeamos una rampa que desciende hacia el río llegando a un laminador con un paso estrecho que a unos cuantos se nos atravesó un poco teniendo que quitarnos los aparatos e incluso vaciar alguna saca que contenia un bote estanco demasiado voluminoso, desde aquí a la boca hay veinte metros y otra estrechez para salir al exterior, lo peor de estos últimos pasos es la gran corriente de aire frío que existe.

Eran las nueve de la noche cuando estábamos felizmente en la boca, ya era de noche cuando empezamos a bajar por el sendero que encontramos perfectamente gracias a los reflectantes que existen en los árboles. En media hora estábamos en los coches cambiándonos de ropa y después celebramos que todo había ido bien con una cena en el albergue, luego unos se quedaron y otros nos fuimos a nuestras casas.

Galería fósil Cueva Santa Elena.
Estrechez cerca de la salida.
Boca Cueva Santa Elena.

Fotografías de:
Raúl García