Peñas de Herrera y Muela del Morrón 1795 m.s.n.m.

Desnivel: 865 m. desde Talamantes

Horario: 3 horas hasta el pico del Morrón y 2:30 horas de regreso aproximadamente.

Participantes: Rosa, Jesús, Rosa Laura, Jesús Mª, Ator y Zar.

El Parque Natural del Moncayo es conocido por prácticamente todos los que nos dedicamos al noble deporte de caminar por las montañas. Su imagen más extendida es la estampa nevada de la cumbre que le da el nombre observada desde su cara norte, la más conocida.

Todas las teorías e ideas que uno tiene de esta montaña, se derrumban cuando empiezas a conocer su llamada cara oculta. Esta vertiente, se caracteriza por una riqueza de variados paisajes que pasan desde la sobriedad del monte bajo a zonas arboladas, paredes y figuras de roca verticales que en sus diferentes formas de erosión, reflejan la austeridad del clima.

Habíamos planeado hacía un tiempo una visita a las Peñas de Herrera y a su vecina Muela del Morrón. El inicio de la excursión parte del pueblo de Talamantes, conocido en esta página y similares por la cercanía de la Sima del Tubo. Para llegar al pueblo desde Zaragoza tomaremos la carretera N-232 dirección Logroño, luego el desvío hacia Soria por la N-122 y una vez pasado Borja, justo en la entrada de Bulbuente se toma la carretera que nos indica Talamantes. La carretera no tiene pérdida, tras pasar por el pueblo de Ambel, finaliza en Talamantes.

Desde el pueblo ya se ven las Peñas Herreras que nos señalan con evidencia la dirección que hemos de tomar. Tras cruzar el pueblo, tomaremos una pista que esta marcada como GR-90, la pista desciende hacia el barranco de Valdeherrera, que continua en forma de sendero siguiendo el curso del barranco. Después de unos 30 minutos andando, el sendero deja el barranco, y toma la dirección de las Peñas, la senda asciende en zig-zag y en poco más de media hora nos sitúa en la base de las Peñas. Desde este punto divisamos la espalda del Moncayo, cubierta de nieve, y más cercano a nosotros nuestro siguiente objetivo: la Muela del Morrón. Continuamos el sendero, que ahora cambia de vertiente, y se dirige de forma directa para encontrarse con la pista que viene de Purujosa y Calcena. Una vez en esta, andamos unos quince minutos, para ir buscando el sitio más adecuado para comenzar la ascensión por la ladera del Morrón, que la única dificultad que presenta es la de molestarse en buscar el camino más cómodo, esquivando piedras y erizones. En menos de 20 minutos desde la pista estamos sentados en la base del vértice geodésico de la muela kárstica, donde nos tomamos un tentempié disfrutando de las vistas, la Muela de Beraton, paredes de Calcena, y un amplio horizonte donde se divisan varios pueblos de la Vera del Moncayo.

Repuestas las energías iniciamos el regreso por el mismo camino. En el descenso se sufre de forma diferente al ascenso, así que nos lo tomamos sin prisa pero sin pausa, observando la nueva forma de las Peñas de Herrera, que le otorga esta perspectiva.

Sin casi darnos cuenta llegamos al punto de partida, algo cansadetes, porque aunque la excursión no es muy exigente, ya tiene cierto nivel para el que no está entrenado. Aun así ha gustado en general, y de vuelta a Zaragoza en el coche se escucha algún murmullo tímido, preguntando ……. ¿cuando será la próxima?

Fotografías de:

Jesús Vicente