Hacía tiempo que se escapaba este recorrido tan próximo y atractivo, pero para hacerle justicia decidimos proponerlo como alternativa a la salida programada para el día anterior en el Sistema Lecherines. Nos animamos a ello Mariano y Miguel-Ángel, salimos de Zaragoza a las 07:00 AM y tranquilamente nos dirigimos a Belsué, en la cara norte de la Sierra de Guara. Dejamos el coche pasada la chopera de la cola del embalse, en una curva donde comienza el camino que bordeando el embalse de Belsué nos conducirá hasta su presa. El nivel es nulo, únicamente queda un charco al lado de la presa, y nos permite ver lo colmatado de sedimentos que se encuentra este embalse construido a principios del Siglo XX. Nunca ha llegado a llenarse, pues abundantes filtraciones se lo impiden; prueba de ello son los grandes y abundantes sumideros que observamos en la otra orilla, y nuestra ansia espeleológica nos conduce a visitarlos. Tenemos todo el día por delante, un cielo despejado y aunque de momento el frío nos entumece las manos, los tibios rayos del sol hacen que nos activemos como lagartos. Proseguimos la marcha y podemos ver que la cola del pantano de Zienfuens también está seca. Este otro pantano se construyó a posteriori para recoger el agua de las filtraciones, pero a su vez pierde agua por todos sitios. Vamos, que los que decidieron su construcción se cubrieron de gloria. Tomamos altura sobre Zienfuens y entramos en el Barranco Los Paúles que por sendero cómodo y resguardado nos conduce al collado del mismo nombre, que sorprende por sus grandes dimensiones en una zona tan abrupta. Al llegar a las ruinas de un corral a la izquierda buscamos sendero evidente que asciende por lo que se intuye como otro collado que ya nos permite ver la subida por la cual montamos sobre la cresta tras subir el Pico Paúles. Las vistas son fabulosas, toda la cresta del Fragineto y el Tozal de Guara nos acompañarán durante toda la jornada desde diferentes ángulos. Nos hemos tomado el recorrido con calma y el estómago nos reclama el bocadillo mientras remontamos el Pico de Luna 1652 m. Al llegar a él buscamos un rincón resguardado del aire y desde el que disfrutar de tan incomparables vistas. Nos sabe a gloria y aprovechamos para buscar el camino de descenso infructuosamente (resulta que los mapas de Editorial Pirineo fallan más que una escopeta de feria, y está bastante más adelante). Emprendemos la marcha y por cómodo y despejado camino llegamos hasta la cima del Pico Gabardiella 1659 m. que parece no llegar nunca. Un recorrido fantástico y un día espléndido. Por un camino cómodo y cuidado pero muy aburrido descendemos los 750 m. que tan tranquilamente hemos subido, y al final no vemos el momento de llegar al coche; son muchas horas las que llevamos pateando y el cansancio empieza a aparecer tímidamente. Nos alegramos de haber escogido este sentido de la marcha, la subida directa tiene que ser muy aburrida. Llegamos al coche como el que llega a un oasis y acabamos rápidamente con la comida de reserva. Muy satisfechos de tan grata jornada regresamos a casa pero nos quedamos con la idea de repetir el recorrido cuando tenga abundante nieve.

Fotografías de:

Miguel-Ángel López