Este año comenzamos la difusión de nuestro deporte con un fin de semana intenso, muchos fueron los que nos dijeron que más parecía un curso que una Jornada de Iniciación tal y como surgió hace unos años, la verdad es que queremos que todos los que se apunten salgan teniendo una visión lo más amplia y clara posible de que es este deporte y como se práctica. En esta ocasión fueron siete los inscritos, naturalmente un número menor que en ocasiones anteriores ya que esta vez incluimos la tarjeta federativa para la práctica de la espeleología y el barranquismo durante todo el año 2010 y eso incrementaba sustancialmente el precio, sin embargo este reducido número de alumnos posibilito una enseñanza mucho más fluida y personal así como una mayor agilidad dentro de la Cueva del Muerto.

El viernes comenzamos a las Dseis de la tarde con una charla en el Centro Cívico Miralbueno impartida por Miguel Ángel López en la que se repasaron las diversas peculiaridades y aspectos técnico-científicos de este deporte, historia, formación de cavidades, espeleotemas, bioespeleología, topografía y conservación de las mismas, durante casi tres horas se explicaron y desarrollaron en forma resumida todos estos aspectos básicos pero desconocidos de la espeleología. Concluyó la charla programando lo que haríamos el día siguiente y contestando las dudas de los presentes.

Eran las ocho de la mañana del sábado cuando estábamos todos en la puerta del Club dispuestos a partir hacia la Cueva del Gato en Épila donde realizaríamos las prácticas con cuerdas previstas para este día. Además de los inscritos a las “jornadas” estaban invitados a acompañarnos todos los miembros del Club que deseasen practicar o mejorar sus técnicas con cuerdas. Con un poco de retraso partimos hacia nuestro objetivo diecisiete personas, el frío era intenso marcando diversos termómetros -7ºC aunque la sensación térmica no era muy desagradable ya que lucía el sol y no hacía viento. Alrededor de las diez de la mañana ya estábamos en el interior de la cavidad, e inmediatamente los más duchos instalaban varias vías a la vez que los “novatos” aprendían a colocarse el material técnico y su uso teórico. Si dilación una vez equipados ascendieron a un pequeño balcón que existe en la Sala y se les explico el descenso por cuerdas usando un descensor de poleas, para algunos era la primera vez que rapelaban y realmente lo hicieron bastante bien; después llego el momento de aprender a subir por la cuerda con la ayuda del material técnico que se emplea, esto ya empezó a ser más duro ya que adoptar la postura adecuada y no trabajar con los brazos es más complicado pero todos lo realizaron a la perfección. Nos dio tiempo también a explicarles muy rápidamente el paso de fraccionamientos y pudieron contemplar como el resto de los componentes del Club instalaban las vías y practicaban autosocorro. El día acabo con una pequeña charla y demostración de la confección de los nudos más utilizados en este deporte, mientras se desisntalaban todas las vías. Eran las seis de la tarde cuando llegábamos a la puerta del Club donde nos despedimos hasta el día siguiente.

El domingo a las ocho y media de la mañana en la puerta de la Junta Municipal Miralbueno estaban todos los participantes previstos: Marisa, Héctor, Esther, Beti, Armando y Mariví, Luis, Mariano y Miguel-Ángel. Partimos por la A-II hacia La Almunia de Doña Godina, la cual atravesamos y continuamos por la carretera que va hacia el antiguo Parque Mularroya; al poco en una curva de la carretera donde queda parte del antiguo trazado de la carretera aparcamos los vehículos. Tomamos un bocado para recargar fuerzas y tras cambiarnos empezamos a subir por la pista que discurre paralela a la autovía durante poco más de kilómetro y medio. Subimos a la pequeña explanada de la entrada a la Cueva del Mármol y allí nos equipamos mientras era instalada la cuerda para poner en práctica lo aprendido el día anterior en la Cueva del Gato.
Una vez equipados empezamos a descender el pozo de nueve metros que da acceso a la cavidad tras una pequeña rampa y una vez en la base dejamos los equipos ya que no nos harán falta a partir de aquí. La primera dificultad que nos encontramos es una diaclasa inclinada en donde existen varios pasos estrechos denominados “de los Guardias Civiles” en los que hay que arrastrarse cogiendo bien la postura correcta para superarlos, en estos momentos viene el primer apuro; todos pasamos sin dificultad y poco a poco la galería va creciendo en tamaño, aunque atravesamos algún que otro paso arrastrándonos, el tránsito lo hacemos ya totalmente de pie; empezamos a disfrutar de la gran variedad de espeleotemas que vamos encontrando a nuestro paso: coladas, columnas, platos, excéntricas . . . superamos varios bloques y tras un paso bajo llegamos a una gran sala llena de bloques que remontamos y luego descendemos hasta donde se bifurca el recorrido; aprovechamos la amplitud de este punto y sus bellas formaciones para descansar, comer y beber algo y hacer la típica fotografía de grupo. Reanudamos la marcha primero superando un pequeño desfondamiento para continuar por una galería en donde podemos ver gran profusión de excéntricas, después llegamos a una pequeña sala donde a través de unas columnas accedemos a un destrepe de unos tres metros para inmediatamente después volver a ascender otros cuatro metros y atravesar un paso estrecho conocido como “Paso de la Bellota” en el que hay que coger muy bien la postura para poder atravesarlo. Ya al otro lado del paso continuamos por la galería, ahora de reducidas dimensiones, hasta que realizamos un destrepe de unos tres metros y que vuelve a dar grandes dimensiones a la misma y que al poco conecta con una galería perpendicular, antaño cauce de un río, que seguimos llegando hasta su final donde las paredes están plagadas de pequeñas formaciones de aragonito blanco; en este punto hicimos unas fotos, comentamos con los participantes sus impresiones y comenzamos el regreso hacia el exterior. Una vez que llegamos a la bifurcación hicimos dos grupos, uno visitó el ramal noroeste y los otros fueron saliendo hacia el exterior ya que así evitamos aglomeraciones en la base del pozo. Todos salimos sin ningún incidente y sin ningún problema en los pasos estrechos, que ahora eran descendentes. El pozo fue remontado con gran pericia por todos los asistentes, se notó la dilatada práctica del día anterior. Tras desmontar la instalación recogimos los equipos e iniciamos el descenso hasta los vehículos donde nos cambiamos de ropa y mientras dábamos buena cuenta del segundo bocadillo comentamos las impresiones y sensaciones vividas. Solo quedaba reiterar la invitación a próximas actividades y tras despedirnos emprendimos el viaje de regreso.

Fotografías de:

Miguel-Ángel López
Jesús M. Vicente
Raúl García