Este fin de semana teníamos dos objetivos claros: 1º instalar el pozo de entrada de la Grallera de Guara, para continuar las exploraciones en esta mítica cavidad, 2º la exploración y limpieza de la Sima Pequeña Guara. Como venía siendo habitual este año el viernes llego con anuncio de fuertes tormentas en la zona, aun así no suspendimos la actividad y nos dirigimos por la noche al Refugio de los Fenales donde instalamos nuestro campo base de operaciones. El sábado amaneció con un cielo totalmente cubierto y amenazante, aun así José Mari, Rafa, Miguel Ángel, Raúl, Chipi, Chuse, Beti y María Jesús nos dirigimos hacia la boca de las cavidades. Al llegar hicimos dos grupos, uno comenzó la instalación de las cuerdas en el pozo de entrada de la Grallera de Guara y el otro se dedico a instalar la Sima Pequeña Guara y a comenzar la limpieza de esta sima. La primera actividad se aborto cuando se estaba llegando a la cota –40 m., ya que las primeras gotas de lluvia estaban llegando hasta nosotros y el color del cielo era cada vez era más oscuro, más vale prevenir pensamos en ese momento ya que hasta –277 m. son muchas horas de instalación, y no es agradable calarte hasta los huesos en ese ambiente tan hostil.

Todos nos unimos al grupo de la Pequeña Guara, aunque la boca es realmente estrecha colocamos una cuerda desde el exterior, ya que inmediatamente atravesada la boca una corta rampa te deja en la base del pozo de unos ocho metros de profundidad, que no es posible destrepar. Rafa y Beti comenzaron la limpieza de la base del pozo, la mayor parte de los desperdicios que había eran restos de latas de conserva y brick de diversos líquidos. Mientras se limpiaba la base del pozo Raúl, flanqueó exploró lo que parecía una galería colgada metro y medio por encima de la base del pozo, aunque su avance se detuvo a los pocos metros ante un caos de bloques inestables por los que no se apreciaba corriente de aire alguna.

Con ayuda de la cuerda y de las sacas de espeleo íbamos izando la basura por el pozo hasta llegar al exterior, donde eran colocadas en bolsas de basura. Una vez limpia la base del pozo subimos a la parte superior del mismo donde comenzamos la limpieza de la rampa que le daba acceso. Conforme ibamos sacando latas envueltas en barro, la rampa iba reduciendo su tamaño ya que esta se había formado por la colmatación de basuras y barro. Al final la pequeña rampa desapareció quedando únicamente dos panzas de roca madre. Finalizaba la limpieza con la mitad del equipo refugiado en los coches por la fuerte tormenta que descargaba sobre el lugar, recogimos todo el material y la basura dando por terminado todo el trabajo por ese fin de semana.

Fotografías de:

José María Rey
Raúl García